10 NUESTRAS BECARIAS: IRENE MARÍA VÁZQUEZ PIÑA - AMUM
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10 NUESTRAS BECARIAS: IRENE MARÍA VÁZQUEZ PIÑA

Os presentamos un modelo de perseverancia y superación. Becaria del curso 2021/2022, que no aceptó un no por respuesta. Ella misma nos lo cuenta:

“Aún recuerdo cómo de pequeña, al llegar cada día del colegio, iba corriendo a mi armario para poder jugar con mi maletín de juguete y simular que era una doctora. Era el mejor momento de mi día y adoraba hacerlo. sin embargo, con el paso del tiempo, me desvié de mi sueño de estudiar medicina, y decidí optar por la rama de letras, con carreras como magisterio o derecho.

En bachillerato, decidí hacer el bachillerato de ciencias de la salud. Al estar en esta

modalidad, decidí coger anatomía. En esta asignatura, retomé mi amor por la medicina y tuve claro que ese era mi objetivo de cara a la universidad.

Tras incontables horas de trabajo, sudor y lágrimas durante los 2 años de bachillerato llegó la temida selectividad. Pero mi sueño se truncó al no tener suficiente nota para medicina. Mi 2ª opción fue enfermería, y a pesar de que pensaba que era lo peor que me podía haber pasado en mi vida, fue una experiencia que marcó un antes y un después en mí.

En enfermería, conocí a mi verdadero grupo de amigos, haciendo de este año que empezó con tristeza y decepción uno de los más felices de mi vida; reconocí el verdadero trabajo de una enfermera, que es uno de los más infravalorados en la sociedad, y aprendí que es un igual a los médicos, no alguien inferior; y también recibí una base de conocimientos excelentes, así como nuevos métodos de estudio.

Volví a presentarme a selectividad en junio de 2022 y obtuve una calificación de 13,7 pudiendo optar a todas las universidades de España, pero yo tenía claro que quería quedarme en Málaga, mi ciudad natal y la que tantas sonrisas y buenos momentos me había dado ese año.

Aún no me creo que hace un año estaba llorando con mi madre al lado diciéndome que mi sueño se cumpliría, y que todo pasa por algo. Hoy en día agradezco haber entrado más tarde a medicina, porque ese año me ha aportado tantos valores y experiencias que nunca habría tenido, además de las mejores amistades de mi vida y el darme cuenta de que una vocación no debe abandonarse por no conseguirlo a la primera”.

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