DÍA MUNDIAL
GWI Y EL DÍA MUNDIAL DE LOS DOCENTES
Reflexión con motivo del Día Mundial de los Docentes sobre el papel, el valor y la importancia del profesorado
Por la Dra. Shirley Gillett, Vicepresidenta de Educación de GWI
5 de octubre de 2026
El Día Mundial de los Docentes fue establecido por la UNESCO en 1994.
Quiero aprovechar esta ocasión para celebrar el Día Mundial de los Docentes reflexionando sobre el papel de los profesores, su valor y su importancia. Como suele decirse, cuando se les pregunta, la mayoría de las personas son capaces de recordar el nombre de su primer maestro o maestra. Esto, por sí solo, ya nos dice mucho sobre la importancia que tienen los docentes en la vida y en la educación de una persona.
La influencia que puede ejercer un profesor en el aula sobre sus alumnos quedó demostrada en el conocido experimento de los ojos azules y los ojos marrones realizado por Jane Elliott en 1968. Aunque hoy en día las consideraciones éticas impedirían llevar a cabo un experimento de este tipo, este mostró que, tras apenas quince minutos, los comentarios y valoraciones de un profesor podían influir significativamente en la percepción que los niños tenían de sus propias capacidades y en su actitud hacia el mundo que les rodeaba (véase nota final).
Todos reconocemos la palabra “profesor”, pero su significado y nuestras propias experiencias con los docentes pueden ser muy diferentes. Un profesor puede ser instructor, entrenador, guía o consejero, entre muchas otras funciones. En realidad, la labor docente engloba todas ellas y muchas más.
El papel de los docentes también varía entre países y culturas, especialmente en la manera en que desarrollan su trabajo dentro de los centros educativos y las aulas. En un amplio estudio, Hattie (2009) analizó los principales factores que influyen en el aprendizaje en un gran número de centros. Dos elementos destacaron especialmente: los docentes —y, en particular, la relación que establecen con sus alumnos— y la importancia de la retroalimentación.
Los estilos de enseñanza y la pedagogía han evolucionado considerablemente a lo largo de los siglos, desde la enseñanza individual reservada a las clases privilegiadas, pasando por grandes grupos con escasa participación del alumnado, hasta enfoques más actuales influidos por John Dewey, que otorgan mayor importancia a la participación de los estudiantes, el aprendizaje colaborativo y el papel del profesor como guía.
Todavía se está analizando cuál será el impacto definitivo de la rápida evolución de la inteligencia artificial y del aprendizaje digital sobre el profesorado, y actualmente se están llevando a cabo numerosas investigaciones en todo el mundo. UNICEF (2026) sitúa a los docentes en el centro de la transformación digital, asegurando que la tecnología esté al servicio de los educadores y no los desplace. Por ello, la formación del profesorado resulta esencial, aunque también supone importantes retos.
Una de las razones por las que considero que debemos celebrar el Día Mundial de los Docentes es que enseñar es una profesión exigente. Los profesores deben conocer y desarrollar el currículo, gestionar al alumnado, organizar el aula, hacer que el aprendizaje sea atractivo y motivador, preparar recursos y ofrecer una retroalimentación constructiva mediante evaluaciones tanto formales como informales.
Al recordar mi propia etapa educativa, me considero afortunada por haber tenido una gran variedad de profesores, muchos de ellos realmente inspiradores. Aprendí mucho de ellos y todavía hoy recuerdo buena parte de esas enseñanzas. Como profesora, puedo afirmar que la docencia exige mucho trabajo, pero también es una vocación apasionante: creativa, gratificante y profundamente enriquecedora.
Una resolución relevante de GWI relacionada con los docentes y con la relación entre profesores y alumnos es “La diversidad en la formación del profesorado como contribución positiva a una educación equitativa” (2016). Esta resolución destaca la importancia de que exista una mayor correspondencia entre la diversidad étnica del profesorado y la composición del alumnado, de forma que los estudiantes puedan sentirse identificados y representados por sus docentes.
Tener un profesor es una experiencia prácticamente universal, y muchas personas sentimos que nuestros docentes han influido en nuestras vidas. Sin embargo, Peter McLaren (2002) cuestionó hasta qué punto un profesor individual puede influir en un estudiante en comparación con las fuerzas sociales y estructurales más amplias que afectan al sistema educativo.
Desde una perspectiva más crítica, el papel del profesorado puede entenderse, por tanto, como el de crear las mejores condiciones posibles para que los estudiantes aprendan, conectando las lecciones con sus experiencias reales y cotidianas, al tiempo que se les enseña a cuestionar, analizar y desarrollar un pensamiento crítico.
En todo el mundo hay cerca de 100 millones de docentes registrados que trabajan en los niveles de educación preescolar, primaria y secundaria. Sin embargo, sigue existiendo un déficit de aproximadamente 44 millones de profesores para alcanzar los objetivos de educación primaria y secundaria universal de aquí a 2030 (UNESCO, 2026).
El programa Teachers for Rural Futures, una iniciativa de Graduate Women International (GWI) en colaboración con la Federación/Asociación Ugandesa de Mujeres Universitarias, representa una contribución positiva para afrontar este reto. El programa tiene como objetivo formar a 50 mujeres jóvenes de comunidades rurales de Uganda como profesoras cualificadas de educación secundaria y embajadoras de la educación.
En conclusión, los docentes, tanto a nivel individual como colectivo, merecen nuestro respeto, reconocimiento y una simbólica medalla de honor, acompañada de un sincero “gracias” con motivo del Día Mundial de los Docentes.
Dra. Shirley Gillett
Vicepresidenta de Educación de GWI